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Automatización Industrial Perú: El Talento Técnico Detrás del Progreso

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La automatización industrial en el Perú vive un momento decisivo. En sectores clave como la minería, manufactura y energía, las empresas invierten en tecnología para optimizar sus procesos y ser más competitivas. Sin embargo, detrás de cada robot, sensor IoT o sistema de control, se requiere talento técnico especializado. Hoy en día, la falta de especialistas en integración de sistemas, sensores e ingeniería de control está frenando la adopción tecnológica plena en muchas industrias peruanas. Según un estudio del BID y el MTPE, el 79% de las empresas en Perú reporta dificultades para cubrir puestos tecnológicos clave, lo que ralentiza la implementación de soluciones digitales. Esta escasez de talento impacta directamente la capacidad de las compañías para innovar y adaptarse al mercado moderno.

La brecha de talento técnico en la automatización industrial

El avance de la Automatización Industrial Perú se enfrenta a un obstáculo importante: la brecha de talento técnico. Especialistas en integración, sensores y control son perfiles críticos que escasean. Son los profesionales que saben conectar máquinas con sistemas informáticos, calibrar y mantener sensores inteligentes, o programar controladores lógicos programables (PLC) para coordinar líneas de producción. Lamentablemente, muchas empresas no encuentran suficiente personal calificado para estas funciones, lo que deriva en implementaciones parciales o retrasadas de nuevas tecnologías. Sin expertos que integren y operen los equipos, la inversión en automatización puede no rendir todos sus frutos. De hecho, sin profesionales capacitados, las compañías pierden oportunidades de optimizar procesos, reducir costos y cumplir con exigencias regulatorias y ambientales. La situación es tal que incluso se observa un déficit amplio de técnicos industriales: se calcula que el Perú tiene un faltante de unos 200 mil profesionales técnicos, principalmente en cargos vinculados a tecnologías industriales (mecatrónica, mantenimiento, electricistas industriales, etc.). Esta brecha evidencia que el capital humano no está creciendo al mismo ritmo que la tecnología disponible.

¿Por qué existe esta brecha? Diversos factores contribuyen. Por un lado, la educación superior y técnica no está generando suficientes especialistas en ramas como automatización, electrónica industrial o mecatrónica. Según un análisis de CAPPES, solo el 30,3% de los estudiantes universitarios peruanos eligió carreras de ingeniería en 2024, pese a la alta demanda laboral y buenos salarios en esas profesiones. Esta disminución en el interés por carreras STEM significa menos ingenieros de control e instrumentación formándose para el futuro. Por otro lado, la rápida evolución de las tecnologías (Industria 4.0, IoT, IA industrial) crea demandas de habilidades nuevas que el mercado laboral aún no logra satisfacer. Incluso profesionales en activo necesitan actualizarse constantemente para manejar nuevas herramientas y protocolos.

Impacto en la adopción tecnológica y la competitividad

La escasez de especialistas en automatización industrial tiene un efecto directo en la competitividad del país. Muchas empresas peruanas han iniciado su transformación digital, pero tropiezan con la falta de personal capacitado para llevar proyectos de automatización al siguiente nivel. Un reporte reciente destaca que la ausencia de habilidades digitales es considerada el principal obstáculo (por el 35% de las empresas) para avanzar en transformación tecnológica. Esto se traduce en que importantes iniciativas –como la implementación de sensores avanzados, robots colaborativos o sistemas SCADA integrados– no alcancen todo su potencial.

En la práctica, la adopción tecnológica se ralentiza cuando no hay expertos que configuren, integren y den mantenimiento a las nuevas soluciones. Por ejemplo, la industria moderna requiere visibilidad total de la operación, capturando y contextualizando datos desde múltiples fuentes –sensores industriales, sistemas administrativos, plataformas de planificación– para tomar decisiones en tiempo real. Si no contamos con ingenieros capaces de implementar esa integración de datos, las fábricas conectadas y la producción inteligente se vuelven metas lejanas. Del mismo modo, sin técnicos en control de procesos, las empresas dudan en automatizar tareas críticas por riesgo a no saber resolver eventuales fallas o ajustes. En conjunto, esta situación merma la productividad y la capacidad de innovación del tejido industrial peruano. Como lo advierten los expertos, la falta de talento digital no solo ralentiza la innovación, sino que limita la resiliencia de las organizaciones; en otras palabras, una empresa con poca base de conocimiento técnico es más vulnerable a los cambios tecnológicos del entorno.

Educación técnica y formación especializada: cerrando la brecha

Frente a este desafío, es imprescindible fortalecer la educación técnica y la formación especializada en automatización industrial. Las instituciones educativas, desde universidades hasta institutos como SENATI o Tecsup, juegan un papel clave en aumentar la oferta de profesionales calificados. Es necesario actualizar mallas curriculares para incluir las últimas tendencias en sensórica, control industrial, robótica e integración de sistemas. Asimismo, fomentar las carreras STEM entre los jóvenes conlleva mostrar las oportunidades de desarrollo y los buenos sueldos que ofrece este campo. La industria, motor del desarrollo económico, requiere más profesionales técnicos calificados y hoy existe una demanda insatisfecha en áreas de mantenimiento industrial, electrónica y automatización. Iniciativas de difusión, ferias tecnológicas y orientación vocacional pueden ayudar a revertir la caída en matrículas de ingeniería que se ha visto en los últimos años.

La capacitación continua también es fundamental. Dado que la tecnología evoluciona rápidamente, los profesionales existentes deben actualizar sus habilidades. Aquí la transferencia de conocimiento cobra importancia: por ejemplo, que ingenieros seniors transmitan su experiencia a los más jóvenes en el uso de ciertos sistemas de control, o que expertos internacionales brinden entrenamientos especializados en Perú. Muchas empresas están contribuyendo a este aspecto invirtiendo en la formación de sus colaboradores. De hecho, el 48% de las compañías peruanas ha implementado programas de formación interna para capacitar a su personal en habilidades digitales avanzadas. Esta capacitación en el puesto de trabajo, complementada con certificaciones profesionales (por ejemplo, cursos de programador de PLC, certificaciones en redes industriales o seguridad funcional), ayuda a cerrar la brecha de habilidades de manera más inmediata mientras las reformas educativas surten efecto.

El rol del sector privado en el desarrollo del talento

El sector privado puede y debe ser protagonista en la solución de este problema. Además de invertir en maquinaria y software, las empresas deben invertir en capital humano. Una estrategia efectiva es establecer alianzas con centros educativos para diseñar programas académicos alineados a las necesidades reales de la industria. Por ejemplo, empresas de automatización pueden colaborar con universidades para ofrecer laboratorios equipados con tecnología moderna, pasantías y programas de mentoría para estudiantes de ingeniería. Estas colaboraciones aseguran que los egresados tengan experiencia práctica con sensores, controladores y sistemas de integración antes de ingresar al mercado laboral.

Otra vía es la capacitación corporativa y upskilling. Empresas líderes han creado academias internas o convenios con proveedores para entrenar a sus ingenieros y técnicos en nuevas plataformas. Esto no solo suple las posiciones difíciles de cubrir, sino que incrementa la lealtad y productividad del personal actual. De hecho, el 71% de las compañías peruanas inmersas en transformación digital reportó que tuvo que incorporar nuevos perfiles profesionales y muchas detectaron la necesidad de reentrenar a su plantilla existente. La buena noticia es que estos esfuerzos suelen rendir frutos: una mayoría de empresas considera que, tras invertir en talento, su fuerza laboral ya cuenta con las habilidades necesarias para afrontar los retos digitales.

Finalmente, el sector privado puede apoyar programas de transferencia de conocimiento más amplios. Esto incluye patrocinar certificaciones internacionales (por ejemplo, Certificados de Siemens, Schneider o Rockwell en automatización), traer instructores expertos al país o enviar personal local a entrenamientos en el extranjero, con el compromiso de que a su retorno difundan lo aprendido. También se ha visto que, ante la carencia de especialistas, algunas empresas optan por soluciones tecnológicas que compensan parte de la brecha: por ejemplo, plataformas de automatización más intuitivas, con soporte remoto del proveedor, que facilitan la operación con menos personal altamente especializado. No obstante, incluso las tecnologías más avanzadas requieren operadores bien entrenados para configurarlas y aprovechar todo su potencial.

Hacia una automatización industrial sostenible en Perú

En conclusión, la automatización industrial en el Perú no depende solo de la disponibilidad de tecnología, sino principalmente de las personas que la hacen posible. La brecha de especialistas en integración, sensores y control es un reto palpable que limita la velocidad con que nuestras industrias pueden modernizarse. Superarlo exigirá un esfuerzo conjunto: el sistema educativo formando más y mejores técnicos e ingenieros, las empresas privadas invirtiendo en la capacitación y crecimiento de su gente, y los propios profesionales comprometidos con actualizarse constantemente. Solo así lograremos que conceptos como Industria 4.0, IoT industrial o fábricas inteligentes dejen de ser aspiraciones y se conviertan en realidad cotidiana en el Perú. Al cerrar la brecha de talento, la automatización industrial peruana podrá desplegar todo su potencial, impulsando la productividad, la innovación y el desarrollo sostenible del país. Las empresas más exitosas en los próximos años serán aquellas que entiendan que su capital humano especializado es tan valioso como la tecnología que incorporan, y que inviertan en ambos de forma equilibrada para lograr un crecimiento sólido y competitivo.

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